A raíz de que en Catalunya la delegación de educación correspondiente ha obligado al centro a admitir a una niña, aunque fuese con la cabeza tapada, he comentado con algunas personas el tema. Yo, personalmente, no lo veo muy claro, porque admitiendo a unos habría que admitirles a otros y nos encontraríamos con situaciones bastante extremas. Niñas que no admitirían ponerse pantalón de deporte, niños con la cabeza "vendada" que no se limpian el pelo porque su religión no lo permita, aunque el sentido común parezca que debería de ser de obligado cumplimiento, por razones higiénicas más que nada, e infinidad de casos que complicarían las relaciones hasta el extremo. Y no solo en la escuela.Una cosa es respetar una religión y otra es que te impongan una religión. Ya venga de dentro o de fuera del País. Y ya el colmo me parece que por no tener claro el que haya que "respetar" esas rarezas, que ellos llaman "costumbres", te llamen retrogrado.
En mi opinión retrogrado, y muchas cosas más, es aquel que defiende esta "libertad religiosa" en la pública pero manda a sus hijas a la "privada" para que no se mezclen con "esa gente", retrógrado es el que en el velo ve un signo de libertad religiosa en vez de un signo de esclavitud de la mujer.
Y puestos a aclarar, sigo. Intolerante no es el centro que defiende la laicidad de la escuela y de lo público, es el padre, el marido o el prometido que no la dejen ir sin velo a ningún lado. Eso es intolerancia. La intolerancia se produce cuando a una chica musulmana que sale con un ciudadano europeo, su familia la repudia y rompe lazos con ella. Intolerancia son las ablaciones que sufren de niñas y mil ejemplos más, que muchos defienden en nombre de su buen dios.
Lo público, y la escuela lo es, debe de proteger y defender a la sociedad laica, porque el estado laico es el único garante, en mi opinión, de la verdadera libertad religiosa.



